viernes, 6 de febrero de 2015

El terrorífico caso de Vallecas

Este suceso se produjo en 1991, en una conocida calle del madrileño barrio de Vallecas, cuando Estefanía Gutiérrez Lázaro fallecía en el interior de su domicilio en extrañas circunstancias.

Todo comienza en marzo, cuando Estefanía, de 18 años de edad, practicaba el juego de la Ouija en compañía de varias compañeras de Instituto. Durante esta práctica fueron sorprendidas por una de las profesoras del colegio y la sesión de espiritismo fue interrumpida. 
A partir de ese momento Estefanía entra en una catalepsia severa de la que no volvió a salir llegando a tener convulsiones, e incluso afirmaba tener visiones nocturnas de un grupo de hombres alrededor de su cama que la llamaban por su nombre.

La familia de la adolescente acude a varios hospitales de la zona pero en ninguno de ellos les dieron ninguna patología. Finalmente fallece el 14 de Agosto de 1991 ante la presencia de toda la familia en el hospital Gregorio Marañón, entre convulsiones y gritos. El doctor Pedro Cabeza determinó la muerte como "súbita e inexplicable”, aunque esta teoría no convenció a la familia.

A partir de ese momento, los miembros de la familia vivieron una auténtica pesadilla en su hogar: figuras oscuras que parecían reptar por los dormitorios, una foto que se prende de fuego o la voz de Estefanía que parecía surgir del cuarto de baño al fondo del pasillo y que decía “¡Mamá!”.
La historia culminó con una llamada a la Policía Nacional en la noche del 27 de noviembre de 1992. Allí, el inspector jefe José Pedro Negri y sus hombres fueron testigos de fenómenos paranormales que fueron recogidos en un documento oficial de la Policía.



Los Gutiérrez presos del pánico y la angustia decidieron mudarse a otra casa. Los posteriores inquilinos del domicilio donde vivió Estefanía jamás han experimentado nada raro.

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